Uno de los grandes retos para poder enfrentarse a una oposición es nuestra propia mente. Parece un contrasentido que nuestro propio interior se convierta en una dificultad para poder afrontar algo que nosotros mismos queremos conseguir. Esa “dificultad” podemos describirla como “nervios”, “estrés”, “falta de concentración”, o “falta de motivación”, etc. De todas maneras, debemos ser conscientes que ese problema siempre tiene una solución y debemos hallarla.
Uno de los puntos clave es el autocontrol. La disciplina mental se va consiguiendo a medida que vayamos trabajando en la oposición que nos enfrentamos. La seguridad en este sentido lo dan las buenas herramientas, un temario ajustado y completo, buenos profesionales técnicos y un buen material desempeñado. Todo eso junto con un trabajo realizado por el opositor basado en el estudio, profundización y análisis. De ello, venga dado la importancia de una buena planificación.
Un opositor tiene que ser consciente de que tiene que repartir su tiempo de la mejor manera, se necesita rendimiento en ese tiempo de estudio. Muchas veces es mejor un descanso que persistir en el propio intento. Esa opción puede hacer que salga a la luz la fatiga, cansancio y el desistimiento. Por eso, es bueno asumir que el objetivo no se va a conseguir convenciéndose así mismo o a los que te rodean de que vas a aprobar porque se encierre en su habitación, acuda a la biblioteca todo el día, o a un centro.
Un opositor necesita ayuda, debe ser consciente también de ello. Ayuda, apoyo y estabilidad de su entorno más próximo. Si ya de por sí la oposición es dura, no podemos complicarla con dificultades emocionales. Son distracciones, y si se pueden evitar, hay que hacer todo lo posible. Todo eso, unido a la ayuda de grandes profesionales experimentados en años de formación en oposiciones y que ellos hayan conseguido ese objetivo, harán más fácil el camino a seguir. Te acompañarán en todo momento aconsejándote ante cualquier adversidad, duda, caída o mejora, resolviendo las dudas que se produzcan tanto en la parte teórica como en la práctica, para así aprovechar el potencial de cada persona y poder explotarlo de la mejor manera.
Una última cosa y no por eso la menos importante.
La oposición es el resultado de un trabajo bien hecho y de la suma de buenas sensaciones.
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